domingo 16 de mayo de 2010

Jesucristo organiza su iglesia


Una parte esencial de la misión terrenal del Salvador fue la de organizar su iglesia, el vehículo por el cual se podría predicar su evangelio y administrar las ordenanzas de salvación, como las del bautismo y la recepción del don del Espíritu Santo (véase Hechos 2:37, 38) por la imposición de manos.

Primero, el Señor escogió a los 12 apóstoles y les dio autoridad, o el sacerdocio. (Mateo 10:1-15) Con este sacerdocio los apóstoles quedaron autorizados para predicar y bautizar. Les mandó a todos a una corta misión, en la cual pudieron ejercer esta autoridad y aprender cómo usarla.

También llamó a otros a diferentes oficios dentro del mismo sacerdocio. Pablo nos explica que “él (Jesús) mismo constituyó a unos apóstoles; y a otros, profetas; y a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros;” (Efesios 4:11)

En seguida, Pablo explica el propósito de todos estos oficiales en la Iglesia de Jesucristo. Nos enseña que Cristo organizó a estos hombres “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:12, 13)

La iglesia que estableció Jesucristo durante su ministerio existía, como dijo Pablo, para fortalecer a sus discípulos (santos), dándoles acceso a las ordenanzas y a las enseñanzas de él. Él sabía que los creyentes podrían crecer mucho mejor organizados de esta forma.

¿No será igual hoy día?

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