domingo 2 de mayo de 2010

La vida de Jesús: predicha por los profetas


Estimado lector,

En los siguientes meses deseo tratar las creencias básicas, o sea, la doctrina de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Si usted acaba de encontrar este blog, le aconsejo que lo empiece a ver desde la primera entrada, porque desde allí he comenzado con la historia de esta iglesia. Bienvenido.

Después de la resurrección del Salvador, Pedro declaró que Jesús fue “...ordenado desde antes de la fundación del mundo,” (1 Pedro 1:20). Pero muchos profetas sabían de su misión desde mucho antes de su nacimiento en Belén.

Adan: “Éste es el plan de salvación para todos los hombres, mediante la sangre de mi Unigénito, el cual vendrá en el meridiano de los tiempos.” (Moisés 6:62)

Abraham: “Abraham, vuestro padre, se regocijó de que vería mi día; y lo vio y se regocijó.” (Juan 8:65)

Moisés: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis.” (Deuteronómio 18:15)

David: “Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción.” (Salmos 16:10)

Job: “Yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre el polvo.” (Job 19:25)

Isaías: “¿A quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Porque subirá cual renuevo delante de él y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él ni hermosura; y cuando le veamos, no habrá en él atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores y experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y afligido. Mas él herido fue por nuestras trangresiones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados.” (Isaías 53:1-5)

El Rey Benjamín: “Porque he aquí que viene el tiempo, y no está muy distante, en que con poder, el Señor Omnipotente que reina, que era y que es de eternidad en eternidad, descenderá del cielo entre los hijos de los hombres; ...y se llamará Jesucristo, el Hijo de Dios...” (Mosíah 3:5, 8)

No es completa esta lista. La misión de los profetas antes de Cristo siempre fue en parte anunciar la llegada del Hijo de Dios, quien nos salvaría de la muerte. Agrego mi testimonio al de ellos. Yo sé que mi Redentor vive y vendrá otra vez a la tierra como parte del gran plan del Padre. ¡Gloria a Dios en lo alto!

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